Director de Centauros del desierto (The Searchers, 1956): John Ford

Reparto: John Wayne, Jeffrey Hunter, Natalie Wood, War Bond, Vera Miles

Ethan Edwards (John Wayne), todavía vestido con el uniforme de la guerra de Secesión, visita la casa de su hermano Aaron. Durante su ausencia la casa es atacada y los comanches acaban con toda la familia y se llevan a su sobrina Debbie (Natalie Wood).

A partir de ese momento el filme se convierte en una Road Movie con un Quijote y un Sancho en misión desesperada, una Odisea de 5 años, en la que Ethan, acompañado de su sobrino adoptivo Martin (Jeffrey Hunter), busca denodadamente recuperar a la niña.

En la filmografía de Ford, tan importante es los que se cuenta explícitamente como lo que se intuye. Hay momentos en que se sugiere que Debbie pudiera ser su propia hija y el pasado de Ethan es bastante turbio, perfectamente podría haber estado trabajando en México, después de la contienda civil, como soldado de fortuna para Juárez o Maximiliano.

El filme cuenta con todos los elementos que hacen grande un western, momentos de gran lirismo y amplios paisajes como los de Monumental Valley. Filmados de forma más que brillante por Winton C. Hoch y acompañados con la extraordinaria música de Max Steiner, para enfatizar de forma extraordinaria los momentos más dramáticos.

Ethan no es ni de lejos el héroe clásico, es un ser sin hogar, que no encaja en ningún lado, amargado y xenófobo, se encuentra atrapado entre el odio a los indios y la búsqueda de Debbie, con el temor añadido de que con el tiempo la niña se convierta en una de ellos.