Director de El mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939): Victor Fleming

Reparto: Judy Garland, Frank Morgan, Ray Bolger, Bert Lahr

Dorothy (Judy Garland), la joven huérfana, nos embarca a todos en su viaje ‘Más allá del arco iris’ a través del camino de baldosas amarillas que nos llevará a la Ciudad Esmeralda, habitada por el omnipotente Mago de Oz. La novela de Frank Baum fue llevada a la pantalla previamente en versión muda en 1925 por Larry Semon.

Al igual que Alicia en el país de las Maravillas, Dorothy nos introduce en un escenario gobernado por las absurdas y jerárquicas leyes del poder que rigen el mundo de los mayores. El relato se sumerge en la compleja psicología infantil que Bruno Bettelheim destripa a conciencia en su célebre libro “Psicoanálisis de los cuentos de hadas”.

El relato juega con el mayor de los terrores infantiles: encontrarse perdido, intentando volver al hogar. Dorothy es arrastrada por un ciclón a un mundo desconocido, donde puede ejercer su libertad, pero está amenazada por infinidad de peligros, lo que puede interpretarse como el inevitable paso a la edad adulta.

Para que nadie se despiste, tenemos la dicotomía entre el bien y el mal: Las Brujas Malvadas y la Bruja Buena del Norte. Dorothy es acompañada, además de por su fiel perrillo Totó, por un espantapájaros (que quiere un cerebro), un hombre de hojalata (quiere un corazón) y el león cobarde (que busca el valor que le falta). Los perfiles psicológicos de los tres personajes son tan arquetípicos que no merece la pena entrar en su análisis.

El camino de baldosas amarrillas puede interpretarse como una metáfora del patrón oro, los munchkins son realmente la miserable clase trabajadora vapuleada por la crisis del 29, la egoísta Bruja Malvada defiende intereses comerciales y el Mago es entonces, sin duda, el mayor farsante, el presidente de los EEUU. Desde luego “we’re not in Kansas any more”.

El tono fantástico se consolida mediante el empleo dramático de la fotografía en el contraste entre blanco-negro y color para diferenciar el mundo real y el imaginario, de forma similar a como dirigió Tim Barton en La novia cadáver (2005).

En cuanto las canciones del filme -no nos olvidemos de que El Mago de Oz es un musical de MGM- contamos con temas inmortales: ‘Over the rainbow’ (ganadora del Oscar), ‘Follow the yellow brick road’, ‘We welcome you to Munchkinland’ y ‘We’re off to see the wizzard’.