Autora de La fantasía de la individualidad: Almudena Hernando

La fantasía de la individualidad, de Almudena Hernando, trata la construcción sociohistórica del sujeto moderno, y explora la construcción de la identidad a lo largo de la historia, desde la prehistoria hasta la actualidad, a través de una perspectiva multidisciplinaria que abarca la sociología, la antropología, la filosofía, el psicoanálisis, la arqueología y la historia para

Hernando argumenta que la idea de la individualidad es una fantasía perpetuada por el orden patriarcal a través del régimen de verdad de la Ilustración, basado en dos convicciones erróneas: la autonomía del individuo respecto a la comunidad al reconocer su carácter interdependiente y la importancia de la comunidad en la construcción de la identidad y la superioridad de la razón sobre la emoción.

La fantasía de la individualidad se apoya en la premisa de que la razón y la emoción son inseparables y que la individualidad solo es posible en relación con la sociedad y cuestionar las bases del orden patriarcal y la supuesta superioridad de la razón sobre la emoción

La fantasía de la individualidad argumenta que la construcción del orden patriarcal y las diferencias identitarias entre hombres y mujeres se basan en la disociación artificial entre razón y emoción. Esta división adjudicó a los hombres la esfera de la racionalidad y a las mujeres la de la emocionalidad, lo que resultó en una relación de poder desigual.

Hernando expone diferentes tipos de identidad que se han desarrollado a lo largo de la historia, destacando la «identidad relacional», característica de las mujeres y aquellos sin «poder sobre el mundo», y la «identidad individual», producto de la división sexual del trabajo y predominante en los hombres.

El sentimiento de pertenencia a un grupo es fundamental para la seguridad y la razón de ser del individuo. La fantasía de la individualidad también critica una fantasía de la individualidad heredada de la Ilustración, argumentando que la búsqueda de la racionalidad y la individualidad como únicos garantes del progreso ha resultado en sujetos aislados y vulnerables.

Hernando propone la construcción de una «individualidad independiente» que rompa con la subordinación de las mujeres y reconozca la importancia tanto de la razón como de la emoción en la construcción de identidades plenas.