Director de Indiana Jones y el templo maldito: Steven Spielberg

Critica x Edgar©

Tras la impresionante “En busca del Arca perdida”, acometer una segunda parte era tarea harto difícil, pues mantener la calidad requería de gran imaginación y talento. Pero Lucas y Spielberg demostraron estar sobrados de dichas cualidades al realizar una nueva película sobre Indiana Jones que, en vez de suponer una secuela al uso, se trató de una precuela al estar ambientada en 1935, un año antes que la primera parte.

“El templo maldito” supone una propuesta original y arriesgada respecto a su predecesora, dejando de lado nazis, gobiernos y guerras, centrándose por completo en las aventuras del protagonista, más como cazatesoros que como arqueólogo.

Spielberg siempre ha querido rodar un musical y en esta película se dio el gusto de hacerlo al recrear un magnífico espectáculo sonoro repleto de colorido, luces y bien coreografiado, del que nuestro héroe estará a punto de salir muy mal parado. Allí conocerá a la actriz principal, una atractiva Cate Capshaw, que resulta perfecta gracias la gran química que desprende en pantalla con Ford, protagonizando magníficos momentos de humor en concepto de guerra de sexos y alguna que otra buena secuencia romántica. Ambos, junto a un pequeño y divertido tercer protagonista, Ke Huy Quann, tendrán que lidiar con una secta de dementes cuyo líder, muy bien interpretado por Amrish Puri, pretende sumir al mundo en un mar de tinieblas.

Aparecen elementos de magia negra, vudú y absoluta maldad, que dotan de gran oscuridad al relato, el cual posiblemente no sea adecuado para todos los públicos, hecho que supuso que esta segunda parte fuera injustamente menos reconocida que las otras dos. Sin embargo, podemos afirmar con rotundidad que Spielberg y Lucas volvieron a conseguir un film de culto, mimado al detalle, con espectaculares secuencias de acción como la persecución en una mina a imitación de una montaña rusa o el tramo final sobre un maltrecho puente colgante suspendido sobre aguas infestadas de cocodrilos, la bien delimitada lucha entre el bien y el mal que tanto usó lucas en “Star Wars”, grandes momentos repletos de emoción y un genial Harrison Ford que, sin duda, nació para este papel, pues es imposible que ningún otro rezumase toda la gracia, ironía y naturalidad que desprende Ford en cuanto se pone el traje de faena.

Segunda joya, pues, del terceto Spielberg-Lucas-Ford, que se ha convertido, como el resto de la trilogía, en un film inolvidable.