Director de Ninotchka: Ernst Lubitsch

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El guión, basado en un musical de Broadway titulado “Silk Stockings”, narra la historia de tres comisionados soviéticos (los camaradas Iranoff, Buljanoff y Kopalski) recién llegados a la glamurosa París de los treinta para vender las joyas de la antigua nobleza rusa, con el objeto de comprar material agrícola. Su antigua propietaria, la Gran Duquesa Swana (Ina Claire), envía al aristocrático Conde León Dolga (Melvyn Douglas) para recuperarlas.

Cuenta José Luís de Vilallonga que durante el rodaje de Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s, 1961), una de las excentricidades de su director, Blake Edwards, era hacerle llevar siempre en el bolsillo la pitillera que el conde play-boy utilizaba en Ninotchka.

Gracias a una serie de argucias legales el proceso de venta se paraliza, y ante la ineptitud de sus funcionarios, las autoridades soviéticas envían a una más que gélida comisaria política (Greta Garbo). Como era de esperar, los rusos terminan sucumbiendo al champagne y al lujo capitalista de las suites del Hotel y la protagonista se enamora de su decadente Conde León: “Rusia tiene los ideales, pero ellos… tienen el clima”.

El personaje de Greta Garbo deja bien claro desde un primer momento que puede responder como un hombre ante cualquier situación (como ya demostrara a los jinetes polacos en la guerra), en este aspecto la película es abiertamente feminista, sin embargo, en el momento en que se enamora esa individualidad se resiente bastante.

La comedia se presentó con las ‘Taglines’ publicitarias de “Garbo laughs” y “The picture that kids the commissars!” Esta obra fue llevada a la gran pantallaposteriormente en Faldas de acero (Iron petticoat, Ralph Thomas, 1956) con Katharine Hepburn y de nuevo por Rouben Mamoulian en el musical La bella de Moscú (Silk Stockings, 1957) con Fred Astaire y Cyd Charisse como pareja de baile.

La penúltima película de la Gargo cuenta con un irreconocible Bela Lugosi, sin colmillos y capa y el morbo añadido de verla junto a su amante Ina Claire, viuda del actor John Gilbert. La ‘divina’ compitió por la estatuilla de Hollywood pero fue finalmente Vivian Leigh la que se llevó el gato al agua por su interpretación en Lo que el viento se llevó.

Ninotchka es una de las aportaciones de MGM al clima de la época prebélica. Aprovechando el éxito de Mr. Lubitsch, el año siguiente los hermanos Mayers produjeron una burda sátira anticomunista donde el cínico periodista, interpretado por Clark Gable, convencía a la bolchevique Hedy Lamarr de las bondades del capitalismo en Camarada X (Comrade X, King Vidor, 1940).

La cinta tuvo un coste aproximado de 1,3 millones $ y recaudó 2, 2 millones $, la mitad fura de las fronteras norteamericanas, lo que supone casi un milagro teniendo en cuenta que el filme estuvo prohibido en Italia, Bulgaria, Estonia… incluido en Francia durante un tiempo.

Ninotchka no se limita a la habitual satanización del comunismo del régimen soviético que estaba en aquellos días en plenas purgas Stalinistas ‘The last mass trials were a great success. There are going to be fewer but better Russians’. Sino que los guionistas del film, entre los que se encontraba un joven Billy Wilder, realizaron un trabajo importante de cuestionamiento social. La película está condimentada con ácidas píldoras de críticas al sistema capitalista:

– Garbo pregunta “¿Por qué quiere llevar mis maletas?

– Mozo: “Es mi trabajo”

– Garbo: “Esto no es trabajo. Es injusticia social.”

– Mozo: “Eso depende de la propina”.

Del mismo modo, en un momento del largometraje, Garbo pregunta qué es una radio porque en Rusia no hay todavía (quiere dar a entender que viven todavía en las cavernas) el Conde León contesta: “Es una cajita que se compra a plazos y antes de usarla te dicen que ya ha salido un nuevo modelo”. Este comentario podría extrapolarse perfectamente al presente.