Director de Star Trek XI: J. J. Abrams

Critica x Edgar©

Las precuelas están de moda. Primero fue Lobezno y ahora le toca al universo trekkie con la archifamosa Star Trek, de la mano de J.J. Abrams, a quien todos conocemos por ser el creador de series tan famosas como la magnífica Perdidos, Alias, la simplona Felicity (esta última no va demasiado en su línea) o la última, Fringe.

En lo que a cine se refiere, Abrams dejó claro en su primera película, Misión Imposible III, lo que él entiende por el séptimo arte: un divertimento con fuerte base en la faceta audiovisual, que es básicamente lo que ha hecho en ésta, su segunda película. La acción es trepidante y las secuencias en el espacio impecables aunque los impactantes efectos de sonido parecen copiados de las nuevas películas de Star Wars (al menos suenan igual).

Pero el cine es algo más que efectos y Star Trek tiene una serie de fallos en el guion que hacen mucho daño tanto al dinamismo de la narración (hay momentos en los que decae hasta límites insospechados) como por la inaceptable forma de concebir a alguno de sus protagonistas.

No soy un gran fan de la serie, de hecho siempre me he identificado más con el universo de George Lucas en cuanto a sagas espaciales. Pero si fuese un trekkie, no estaría demasiado satisfecho con el maltrato que Abrams ha dado a un personaje del carisma de James T. Kirk, dejándolo en manos del inexperto Chris Pine (ni punto de comparación con William Shatner) y con un libreto que lo define como un niñato malcriado que se cree el ombligo del mundo y que desgraciadamente marca la película con una importante lacra de infantilismo. Con el otro protagonista, el señor Spock, parecen habérselo tomado más en serio: Zachary Quinto se ha convertido en un intérprete de fama mundial por su aparición en series como 24 y Héroes (en esta última dando vida al malvado Sylar) por lo que se le puede otorgar cierta relevancia en la actualidad y, además, físicamente da la talla. Quinto alcanza la rigidez necesaria para interpretar convincentemente a Spock, pero va más allá, añadiendo un punto de profundidad superior al original como fruto de su herencia humana.

De todos modos, el mejor actor de todos es quien encarna al villano, Eric Bana (Múnich, Troya) un ser movido por una combinación peligrosa de odio y venganza, que no atiende a ninguna petición moral. Para terminar con el elenco, Winona Ryder aparece brevemente como la madre humana de Spock, mientras que Jennifer Morrison, la guapa ayudante de House, es la madre de Kirk.

La película invierte demasiados minutos en la presentación de todos los personajes famosos de la saga, por lo que el tiempo que destina al argumento de ciencia ficción es demasiado corto como para contar una historia excesivamente interesante, la cual se podría resumir como algo que recuerda demasiado a la temible Estrella de la Muerte de La guerra de las galaxias. Así que mejor lo dejamos ahí.

¿Entretenida? A ratos. ¿Calidad? La mayoría se queda en los efectos. ¿Importancia en el género? No demasiada. ¿Preparada para ser la primera de muchas? Dependiendo de cómo funcione en taquilla, no dudéis que tendremos Star Trek para rato aunque, personalmente, me quedo con las originales.