Director de Cadena perpetua (The Shawshank Redemption, 1994): Frank Darabont

Reparto: Tim Robbins, Morgan Freeman, Bill Sadler, Bob Gunton

Andrew Dufresne (Tim Robbins) es enviado a la prisión de Shawshank por el doble asesinato de su esposa y el amante. Dufresne ve como su vida acomodada y placentera del exterior se convertido en un infierno a través de las penalidades por las que tiene que pasar en el penal. Sin embargo, con el tiempo, y gracias a sus conocimientos financieros y fiscales, se hace con la confianza del corrupto alcaide. El guión está adaptado por el mismo Darabont basándose en un relato del incombustible Stephen King.

Cadena perpetua es una vuelta al cine clásico. Heredera del espíritu de cintas como Fuga de Alcatraz (Don Siegel, 1979), Cadena perpetua contiene cada uno de los tópicos que uno espera encontrar en un drama carcelario que se precie. Sería una película de presos más, si no fuera por la eficacia y sensibilidad con la que se perfila cada uno de los personajes, las relaciones entre ellos y la degradante y claustrofóbica atmósfera penitenciaria. Al mismo tiempo la cuidada puesta en escena contagia al espectador el ritmo pausado de la cárcel, en donde el tiempo parece detenerse.

A desatacar el vínculo que surge entre Dufresne y Ellis ‘Red’ Redding (Morgan Freeman), dos personajes que provienen de ambientes sociales completamente distintos y en principio no tienen nada en común, pero que, sin embargo, en la cárcel encuentran el ambiente perfecto para construir una sólida amistad.

Como en los grandes filmes, la banda sonora de Thomas Newman pasa casi desapercibida, su calidad ampliamente contrastada en títulos como ‘American Beauty’ y ‘Camino a la Perdición’. Su lirismo da al filme en los momento clave un gran impulso a los valores de perseverancia, esperanza y como no, la libertad.