Director de La dama de Shanghái (The Lady From Shanghai, 1947): Orson Welles

Reparto: Orson Welles, Rita Hayworth, Everett Sloane, Glenn Anders

Orson Welles se da el gustazo de escribir, dirigir y protagonizar esta compleja obra del más atmosférico cine negro. Rebosante de amor, intriga y tensión.

Welles es un marinero de origen irlandés llamado Michael O’Hara, atrapado en medio de la tormentosa relación de una bellísima mujer (Rita Hayworth, esposa de Orson durante la filmación, pero poco más allá) y su marido, Un retorcido abogado criminalista (Everett Sloane) que aparece minusválido como signo externo de su perversa naturaleza. Y para que no falte de ‘na’, la trama cuenta con un brillante juicio en el que nuestro abogado defensor tiene la osadía de interrogarse a sí mismo (no puedo recordar otra escena igual).

La dama de Shanghai es una cinta adelantada a su tiempo, en realidad, es una obra adelantada a todos los tiempos. En la versión en castellano no nos enteramos de que O’Hara había matado a un espía de Franco en Murcia durante la Guerra Civil y las peores cárceles del mundo están en España (milagros del doblaje de la época).

A pesar de que el propio Welles reniega de La dama de Shanghai, sobre todo de la banda sonora, este filme cuenta con una escena de gran influencia en la historia del cine, por encima de las secuencias en un enigmático Acapulco, destaca el metafórico expresionismo de la escena en la sala de los espejos en el parque de atracciones, homenajeada en Misterioso asesinato en Manhattan (Woody Allen, 1998).