Director de La soledad del corredor de fondo (The Loneliness of the Long Distance Runner, 1962): Tony Richardson

Reparto: Tom Courtenay, Michael Redgrave, James Bolan, Avis Bunnage

Colin Smith (Tom Courtenay) es un rebelde e inconformista ‘joven airado’ (angry young man de la obra de John Osborne, llevada al cine también por Tony Richardson) de un suburbio obrero de Nottingham, obligado a permanecer en el reformatorio a causa del robo a una panadería. A través de la rabia que pone en el atletismo se gana la confianza del gobernador (Michael Redgrave), que le permite entrenar fuera del recinto. El guión de Alan Sillitoe es una adaptación de un relato escrito por él mismo.

La carrera anual contra un colegio privado se aproxima y Colin es la máxima esperanza para la victoria de la institución como entidad y la suya como demostración de su rehabilitación y reinserción social.

Como cualquier filme británico que se precie, La soledad del corredor de fondo encubre un marcado conflicto de clases. Colin tiene un completo desprecio por las instituciones y la clase dirigente y por la incipiente sociedad consumista que se está gestando (simbolizada en la compra de la televisión).

Este filme de Tony Richardson forma pare del Free Cinema inglés y tiene muchos puntos en común con Sábado noche, domingo mañana (Karel Reisz, 1960) y El ingenuo salvaje (Lindsay Anderson, 1963). Su protagonista, con total conciencia de clase, busca la mejora a través del deporte (en este caso el rugby profesional).

Los argumentos de todas estas cintas del new wave británico tienen marcados tonos individualistas, con protagonistas rebeldes e inconformistas que desprecian el sistema. Filmes de gran influencia en el cine posterior, claramente visible en cintas como Trainspotting (DannyBoyle, 1996), sin ir más lejos.