Director de Los cuatrocientos golpes (The Four Hundred Blows, 1959): Francois Truffaut

Reparto: Jean-Pierre Léaud, Albert Remy, Claire Maurier, Guy Decomble

Los cuatrocientos golpes es el filme más emblemático de la no poco sobrevalorada Nouvelle vague, de la que el gran logro de la opera prima de François Truffaut es una más que notable excepción.

Antoine Doinel (Jean-Pierre Léaud) es apenas un niño en el grisáceo París de los años 50. De alguna manera, se da cuenta del incomprensible e injusto mundo en que le toca vivir. Intenta llamar la atención de los que están a su alrededor, pero no logra ninguna ayuda y acaba robando una máquina de escribir.

El cineasta parisino dinamita sin contemplaciones pero con gran honestidad la idea preconcebida que el cine nos vendía sobre la infancia feliz. Una a una, Truffaut va desenmascarando las instituciones que traicionan a su alter ego Antoine Doinel: la familia, la escuela y, finalmente, los tribunales.

Los cuatrocientos golpes da carpetazo al Realismo Poético, ampollándose de alguna manera en Robert Rossellini, abre la puerta al cine moderno. Filmes han ejercido tanta influencia sobres obras posteriores, no solo por su argumento, sino por el singular lenguaje cinematográfico del autor.

De entre sus seguidoras destacan: El viejo y el niño (Claude Berri, 1967) y La infancia desnuda (Maurice Pialat, 1968). Y entre los más recientes la versión andaluza 7 vírgenes (Alberto Rodríguez, 2005), cuyo protagonista sale del centro de menores y no es capaz de encontrar su sitio en la sociedad. Finaliza ‘congelado’ en una secuencia calcada de Los cuatrocientos golpes.