Director de Los sobornados (The Big Heat, 1953): Fritz Lang

Reparto: Glenn Ford, Gloria Grahame, Lee Marvin, Jocelyn Brando

El sargento Dave Bannion (Glenn Ford) investiga la muerte de otro policía envuelto en el crimen organizado, por lo que el líder del clan mafioso Mike Lagana (Alexander Scourby) ordena su asesinato. Con tan mala fortuna que es la esposa de Bannion (Jocelyn Brando), la que perece en la explosión del coche, igual que la mujer siciliana de Michael Corleone en la primera parte del Padrino.

Los sobornados recalca la felicidad de la familia para luego hacer el asesinato de Katie Bannion más doloroso y justificar que, a partir del crimen, Bannion abandone su puesto y dedique todos sus esfuerzos a vengar su muerte.

Antes de que finalice Los sobornados dos mujeres más mueren por ayudarle: la amante del policía muerto Lucy Chapman (Dorothy Green) y Debby Marsh (Gloria Grahame), novia de Vince Stone (Marvin), secuaz de Lagana.

Uno de los puntos que el guión hace resaltar es el estado de corrupción y el alto grado de infiltración que el crimen organizado tiene en la sociedad. Esta convivencia es expresada por Fritz Lang mediante la presencia en la misma mesa (de póker) del gánster psicópata con concejales del ayuntamiento y el jefe de policía.

Del mismo modo, nada es lo que parece, los papeles están cambiados entre la esposa ‘legal’ del policía muerto, que es una chantajista y la amante de su marido, Lucy Chapman, que realmente quería al difunto.

Lang no renuncia a cierto grado de expresionismo a pesar de la gran carga realista de sus escenas violentas, las cuales supusieron una novedad en la época. Gloria Grahame y Lee Marvin están soberbios, sobre todo en la escena en que el gánster quema la cara de la chica con café hirviendo, un shock imposible de olvidar.