Director de Psicosis (Psycho, 1960): Alfred Hitchcock

Reparto: Anthony Perkins, Janet Leigh, John Gavin, Vera Miles, Martin Balsam

Una chica de Phoenix llamada Marion Crane (Janet Leigh), después de pasar el almuerzo con su amante (John Gavin) en un hotel, roba 40.000 $ del dinero de un depósito en su empleo. En su atropellada fuga viene a parar a una de las 12 cabinas vacías del motel de carretera propiedad del psicópata Norman Bates (Anthony Perkins).

Marion Crane encuentra la muerte antes de llegar siquiera al nudo del filme, en uno de los más atípicos papeles que se han escrito para una protagonista. Haciendo pedazos el clásico MacGuffin hitchconiano, que en esta ocasión es el dinero robado, pierda todo interés y pase a un segundo plano.

En la mente del espectador queda, en cierto modo, la sensación de que la pobre Marion es castigada a causa sus devaneos laborales y sexuales. La joven, arrepentida, se ducha para limpiar su culpa, pero ha cambiado el sujetador blanco de la primera escena por uno de color negro y ya es demasiado tarde, Norman Bates la ejecuta como un verdugo.

Por su parte, el personaje de Norman está basado en la novela de Robert Bloch, inspirada en los crímenes de Ed Gein en Wisconsin, uno de los más conocidos asesinos en serie de los Estado Unidos.

Norman, en su esquizofrenia, interioriza los celos de su madre hacia las mujeres que se le acercan y pudieran llegar a atraerle. La clave del éxito del guión está en la combinación del sexo y unas relaciones materno-filiales marcadas por el complejo de Edipo. El eterno conflicto entre el hogar familiar y la búsqueda de independencia y sexo, entre la seguridad doméstica y la liberación de pulsiones sexuales.

En realidad, el personaje de Janet Leigh tiene muchas similitudes con otro célebre personaje de Hitchcock: Marnie, la ladrona (1964), sin embargo la delincuente Tippi Hedren es en esta ocasión redimida por un adinerado Sean Connery y no hay ningún Bates para castigarla porque es ella, precisamente, la que tiene el trauma.

Las paredes están decoradas con cuadros de pájaros y un montón de aves disecadas, porque Norman intenta proyectar, a través de la taxidermia, sus ansias de volar y ser libre como un pájaro. Libertad que le niega desde lo alto de su casa gótica su recelosa progenitora porque: “El mejor amiga de un chico es su madre”.

Es inevitable comentar la fotografía de John L. Russel y la inolvidable secuencia de la bañera, filmada con chocolate en vez de sangre íntegramente por Samuel Bass, autor también de los formidables títulos de crédito, que hace de Psicosis el paradigma del cine de suspense y terror psicológico que sugiere mucho más de lo que muestra. Una escena que nunca te cansas de ver.

Por cierto, otra secuencia emblemática, en la que aparece la Señora Bates en una habitación oscura, mientras se mueve la luz colgada del techo, está descaradamente copiada de El retrato de Dorian Gray (Albert Lewin, 1945).

Alfred Hitchcock rodó esta obra maestra del cine con su equipo televisivo en apenas 30 días con un presupuesto ridículo de 800.000 dólares. Al margen de lo que costara realizar las incontables secuelas, el resultado de todas ellas es, incluyendo el remake de Gus Van Sant de 1998, desgraciadamente, bastante lamentable.