Director de Trainspotting: Danny Boyle

Reparto: Ewan McGregor, Ewen Bremmer, Johnny Lee Miller, Robert Carlyle

Trainspotting es la historia de un grupo de jóvenes habituales de los bajos fondos de Edimburgo, una juventud amoral y nihilista que rechaza el capitalismo consumista que elige otra cosa, elige la droga. El guión está basado en la novela de culto de Irvine Welsh, plantando sus raíces en a cultura de la heroína de los años 80.

Mark Renton (McGregor) es el conductor del filme, un joven sin expectativas que cae en la heroína una y otra vez. Intenta cambiara de vida, pero ni trabajando en una inmobiliaria londinense puede librarse del acoso de sus gorrones compañeros.

Lo mejor del filme es, sin duda, su dinámica puesta en escena y la definición de personajes: el psicópata Frankie (Robert Carlyle); el egoísta Sick Boy (Jonny Lee Miller) obsesionado con Sean Connery; Tommy (Kevin McKidd) chico bueno del grupo y Spud (Ewen Bremmer), el tonto.

La secuencia en que disparan con la carabina es similar a otra de Sábado noche, domingo mañana (Karel Reisz, 1960). Los ‘jóvenes airados’ de Trainspotting tienen mucho que ver con el protagonista del filme de la New wave británica de Tony Richardson.

Al margen de sus fanáticos y detractores, el filme de Danny Boyle tiene la deshonra o el privilegio, según se mire, de haber entrado, para siempre, en ese exclusivo grupo que forman las películas integrantes del altar de la mitología de las drogas.

El grupo da finalmente con un importante alijo de droga y consiguen venderlo por 16.000 libras, Mark Renton es el único que parece querer salir del círculo vicioso, y tiene que sopesar ¿Qué es más importante, la amistad o la posibilidad de comenzar una nueva vida? “I chose not to choose life. I chose something else”.