Director de Más fuerte que su destino (Dangerous Beauty): Marshall Herskovitz

El deseo empieza en la mente

Yo confieso que cuando era joven quise a un hombre que no se casó conmigo porque no tenía dote. También confieso que mi madre me enseñó otro tipo de vida, a la que me resistí al principio pero aprendí a apreciar. Yo confieso que me convertí en cortesana, cambié el amor por el poder y tuve a muchos en lugar de entregarme a uno solo. Yo confieso que preferí ser prostituta y libre a obediente. Yo confieso que hallo más éxtasis en la pasión que en la oración, quizá porque mi pasión es una oración. Confieso que aún ruego por sentir los labios de mi amado, sus manos en mi cuerpo, sus brazos rodeándome. Yo soy suya para siempre. Yo confieso que aún ansío sentirme plena y en llamas, derretirme en el sueño de los dos, más allá de este turbulento lugar, donde ni siquiera seamos nosotros y saber que también él siempre será mío. Si yo no hubiese sido así, si hubiese vivido de otra manera, pendiente del capricho del esposo, sin recibir un solo contacto amoroso, confieso que los días serían eternos. Vos, señoría, y todos los que estáis aquí, ansiáis todos lo que yo os doy, pero no soportáis ver a una mujer con tanto poder. Y llamáis al mayor regalo de Dios, a nuestra alma, lo llamáis pecado. Me arrepiento de no hallar otro camino ante mí, no me arrepiento de mi vida

Prefiero mandar a un hijo mío a cabalgar y no verlo más que tener que enterarlo

Solo has llegado a la altura de tu revolver, y eso es muy bajo para un hombre

No has crecido más que a la altura de un revólver y eso es muy poco para un hombre