Tan peligrosa es la mocedad por sus excesos como la vejez por sus achaques

Yo antes creía que el corazón uno lo dirigía hacia aquí o hacia allá, según uno lo quisiera, y que podría ser manejado a capricho. Pero ahora sé que no, que ni siquiera es de uno

[México y los mexicanos] Nos salvamos juntos o nos hundimos separados