Una gota de pura valentía vale más que un océano cobarde
Eres mi casa, Madrid. Mi existencia
Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, jamás renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños
Alrededor de tu piel ato y desato la mía
No te asomes a la ventana,
que no hay nada en esta casa.
Asómate a mi alma