Autor de El arte de la prudencia: Baltasar Gracián
El arte de la prudencia, de Baltasar Gracián, ofrece un conjunto de normas para alcanzar el éxito en la compleja sociedad barroca, una época marcada por la crisis.
El sabio se aprovecha más de sus enemigos que el necio de sus amigos
Gracián explica el significado de cada conocimiento y subraya la inutilidad del saber sin aplicación práctica. Todo conocimiento debe orientarse a saber vivir, una ciencia que en su época se conocía como «Moral Filosofía». La inteligencia reside en la capacidad de salir airoso de cualquier situación.
Cuando te metes por decisión propia en una disputa ajena, el que termina perdiendo, te culpa a ti. Y el que sale ganando, no te lo agradecerá. El entrometido es víctima del desprecio de ambos, por intervenir desvergonzadamente en algo que no es suyo
El arte de la prudencia ha despertado el interés no solo de los amantes de la literatura, sino también de pensadores y filósofos a lo largo de la historia, incluyendo a Arthur Schopenhauer, quien incluso aprendió español para traducirla al alemán.
Es muy poco lo que podemos ver directamente, y hay por ello que oír lo que nos dicen. El oído es la segunda puerta de la verdad y primera de la mentira
En resumen, es una obra fundamental dentro de la prosa didáctica del Siglo de Oro español. Su estilo conciso y directo, sus agudas reflexiones sobre la naturaleza humana y sus consejos para alcanzar el éxito en la vida la han convertido en un clásico atemporal.
Ridiculizar los defectos es de los temas preferidos de estos habladores. Sin embargo, el chisme puede hacerte descubrir defectos propios o hacer fracasar a un enemigo tuyo, pues hay bocas tan efectivas en su malicia que arruinan en un instante una gran fama con un descarado chiste
No desperdicies ni saber ni valor, porque el buen cazador no echa a la presa más sagacidad de la que requiere para capturarla
Siempre que te veas en la situación de que para hacer un bien a alguno, tengas que hacerte un mal a ti mismo, piensa que es mejor que el otro se disguste ahora, y no tú después y sin remedio
Más vale que te engañen con el precio y no con la mercancía
Por eso, la mejor regla del vivir, según Epicteto, es aprender a sufrir, y a esto redujo la mitad de la sabiduría
A veces es más efectiva una nota de humor que la más grave y profunda cátedra
Todos adoran algo: unos las alabanzas, otros la fortuna y los más el placer
Al león muerto hasta las liebres lo atacan