Autor de El príncipe feliz (The Happy Prince): Oscar Wilde

El príncipe feliz, de Oscar Wilde, es el metafórico idilio de una estatua y una golondrina.

La estatua del príncipe llora al contemplar desde su columna las injusticias del mundo y renuncia a sus joyas intentando paliarla.

¡Dios mío! ¡Qué andrajoso parece el Príncipe Feliz! El rubí de su espada se ha caído y ya no tiene ojos, ni es dorado. Y tiene a sus pies un pájaro muerto

Mientras, la golondrina renuncia a migrar y muere en el frío invierno, sacrificándose para ayudar al príncipe.

¡Golondrina!, ¿no te quedarás conmigo una noche más? Allá abajo, en la plazoleta a una niña vendedora de cerillas se le han caído las cerillas al arroyo. Su padre le pegará. Arráncame el otro ojo, dáselo y su padre no le pegará

Finalmente, funden la estatua del príncipe y su corazón incorrupto acaba arrojado con el cuerpo de la golondrina.