Autor de Maestría (Mastery): Robert Greene

Maestría, de Robert Greene, examina la vida de grandes figuras históricas como Charles Darwin, Mozart, Benjamin Franklin, Albert Einstein, Leonard da Vinci y Henry Ford, y líderes contemporáneos, como Paul Graham y Freddie Roach para destilar los ingredientes que los convirtieron en maestros.

Cada cual tiene su suerte en las manos, como un escultor la materia que convertirá en figura. Pero con ese tipo de actividad artística es igual que con los demás: nacimos apenas con la capacidad de realizarla. La habilidad para hacer de ese material lo que queramos debe aprenderse y cultivarse atentamente – Johann Wolfgang Von Goethe

Para aprender lo máximo posible y dominar una disciplina es muy útil estudiar y aprender con un mentor durante un y después desarrollar una forma de pensar independiente y creativa, pensando de forma innovadora y desafiar las reglas.

Un hombre debe aprender a detectar y mirar desde dentro esa chispa que brilla en su mente, más que el lustre del firmamento de bardos y sabios. Pero subestima sin chistar su pensamiento, porque es suyo. En cada obra de genio reconocemos ideas nuestras que hemos rechazado; ellas vuelven a nosotros con cierta majestad prestada – Ralph Waldo Emerson

Estudiar las vidas de los grandes genios puede dar una valiosa información sobre esta tarea y aprender cómo desbloquear su pasión interior y convertirse en maestros.

¡No hables de talentos concedidos, innatos! Sería posible mencionar a toda clase de grandes hombres muy poco dotados. Adquirieron grandeza, se volvieron “genios” (como solemos decirlo) gracias a cualidades de cuya falta nadie se vanagloriaría: todos poseían la seriedad del trabajador eficiente que aprende a armar las partes antes de aventurarse a formar un todo grandioso; y se dieron tiempo para ello porque disfrutaban más de hacer bien las pequeñas cosas secundarias que del efecto de un conjunto deslumbrante – Friedrich Nietzsche

Has de conceder a todos el derecho a existir de acuerdo con su carácter, cualquiera que éste sea; y lo único en que debes obstinarte es en usar ese carácter tanto como su naturaleza te lo permita, antes que esperar alterarlo o condenarlo sin más. Éste es el sentido correcto de la máxima “Vive y deja vivir”. […] Indignarse por la conducta [de la gente] es tan absurdo como enojarse con una piedra por cruzarse en tu camino. Y en muchos casos, lo más prudente que puedes hacer es usar a aquellas personas a las que no puedas modificar – Arthur Schopenhauer

Cada cual tiene su suerte en las manos, como un escultor la materia que convertirá en figura. Pero con ese tipo de actividad artística es igual que con los demás: nacimos apenas con la capacidad de realizarla. La habilidad para hacer de ese material lo que queramos debe aprenderse y cultivarse atentamente – Johann Wolfgang Von Goethe

Entre sus varios seres posibles, cada hombre siempre encuentra uno que es su ser genuino y auténtico. La voz que lo llama a ese ser auténtico es lo que denominamos “vocación”. Pero la mayoría de los hombres se dedican a silenciar esa voz de la vocación y negarse a oírla. Consiguen hacer ruido en ellos […] para distraer su atención a fin de no escucharla; y se defraudan sustituyendo su ser genuino por un falso curso de vida – José Ortega Y Gasset

No hay mayor maestría que la de dominarse a uno mismo – Leonardo Da Vinci