Autor de Primates al este del Edén: Juan Ignacio Pérez Iglesias

Primates al este del Edén, de Juan Ignacio Pérez Iglesias, explora cómo nuestro organismo se ha ido moldeando a lo largo de millones de años para adaptarse a entornos cambiantes y asegurar nuestra supervivencia.

El pasado nunca muere. Ni siquiera es pasado – William Faulkner, Réquiem por una monja

Conocer nuestro cuerpo es viajar a una civilización antigua – Ramón Andrés, Caminos de intemperie

Pérez Iglesias se centra en un período crucial de nuestra historia evolutiva: la transición de nuestros antepasados desde la selva hacia las llanuras africanas hace seis millones de años. Este cambio de hábitat supuso una serie de desafíos adaptativos que impulsaron transformaciones significativas en la anatomía, fisiología y comportamiento de nuestros ancestros.

Tan ligero el corzo es, que no da menos enojos el seguirlo con los ojos que alcanzarlo con los pies – Luis de Góngora y Argote, Comedia venatoria

Primates al este del Edén argumenta que la adopción de una postura erguida, esencial para desplazarse con eficiencia en espacios abiertos, desencadenó una cascada de adaptaciones anatómicas, como el alargamiento de las piernas y la modificación de la pelvis.

Pérez Iglesias explica cómo la pérdida del pelaje, el aumento de las glándulas sudoríparas y la capacidad de correr largas distancias se convirtieron en ventajas adaptativas en un entorno cálido y con escasez de agua.

La transformación del paisaje también implicó un cambio en la dieta. La escasez de frutas y hojas en la sabana llevó a nuestros antepasados a incorporar nuevos alimentos como semillas, rizomas, tubérculos y carne, lo que a su vez impulsó cambios en el metabolismo y la fisiología digestiva.

Pérez Iglesias sostiene que la necesidad de obtener alimentos más difíciles de conseguir en la sabana, así como la crianza de crías más dependientes, favorecieron el desarrollo de capacidades cognitivas más complejas y una mayor cooperación social.