Autor de Rastros de carmín (Lipstick Traces): Greil Marcus

Rastros de carmín, de Greil Marcus, parte del nacimiento del punk a finales de los años 70 en Londres y Nueva York, pero luego se sumerge en las profundas corrientes de pensamiento radical y contestatario que lo alimentaron.

Desde los anarquistas místico-lujuriosos de la Edad Media hasta los situacionistas de la década de 1960, Marcus encuentra múltiples hilos que tejen una genealogía del espíritu punk.

El punk es visto como una respuesta visceral a la hipocresía, el clasismo y la competitividad de la sociedad de la posguerra. El nihilismo, la falta de profesionalidad y el feísmo del punk son presentados como una contrapartida y un rechazo radical de los valores dominantes.

Marcus teje conexiones inesperadas entre el punk y otros movimientos culturales y artísticos. La relación con el dadaísmo y la Internacional Situacionista, por ejemplo, revela un linaje intelectual y político que va mucho más allá de lo que normalmente se asocia con el punk.